Una duda radical
El solipsismo es una posición filosófica según la cual únicamente la propia mente puede considerarse segura o, en sus versiones más fuertes, únicamente ella existe. Parte de una dificultad real: accedemos al mundo a través de nuestra experiencia, no desde una perspectiva absolutamente exterior a ella.
¿Cómo sé que los demás sienten?
Veo gestos, escucho palabras y observo conductas, pero no experimento directamente la conciencia ajena. Aun así, la semejanza entre nuestros cuerpos, comportamientos y capacidades ofrece razones poderosas para reconocer otras mentes. No es una prueba matemática, sino una inferencia cotidiana y filosóficamente defendible.
¿Es lo mismo que idealismo?
No. El idealismo agrupa teorías que conceden un papel fundamental a lo mental, pero muchas aceptan plenamente otras personas y una realidad compartida. Tampoco es lo mismo que el escepticismo, que cuestiona qué podemos conocer sin negar necesariamente la existencia de lo externo.
¿Qué aporta la ciencia?
La neurociencia estudia correlaciones entre actividad cerebral, conducta y experiencia, pero no resuelve por sí sola todos los problemas filosóficos de la conciencia. La existencia de una duda lógica no convierte todas las hipótesis en igualmente plausibles.
Una salida práctica
Podemos aceptar la imposibilidad de una certeza absoluta sobre cada aspecto del mundo y seguir viviendo con razones, relaciones y responsabilidad. La pregunta solipsista invita a la humildad epistemológica, no obliga a desconfiar de quienes nos rodean.